Ellas nos proveen la certeza de un Dios cercano, que responde a cada necesidad. Como Agar, podemos decir con alegría: “tu eres Dios que ve” (Génesis 16:13). Nos brindan la seguridad de que cada circunstancia de la vida; cada problema, tristeza o adversidad; cada conflicto con los poderes del mal, tienen remedio en Jesús. Como David, podemos cantar “el Señor es mi Pastor, nada me faltará” (Salmos 23:1).
Transforman la experiencia, pues permiten vislumbrar a los ejércitos celestiales rodeando a los fieles para protegerles y auxiliarles en todo momento. Sabiendo que Dios está de nuestro lado podemos marchar con la plena convicción de la victoria. Somos hermanos de aquellos “que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones” (Hebreos 11:33).
Para continuar leyendo tan reconfortante artículo de la página "Cristo viene Hoy", da clic aquí.




